lunes, 29 de diciembre de 2008

Voces de Rapa Nui / Articulo Diario El Comercio de Peru

DOCUMENTAL

Voces de Rapa Nui

ORGULLO ANCESTRAL. EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN, DESTACA LA ACTITUD DE UN PUEBLO QUE, PERDIDO EN MEDIO DEL PACÍFICO, LUCHA POR MANTENER SUS TRADICIONES Y SU IDENTIDAD.

Por Carmen Cecilia Díaz*. Desde Santiago de Chile

Treinta y seis apellidos, representantes de treinta y seis familias originarias, forman hoy la base social de Rapa Nui, una solitaria isla en medio del Océano Pacífico. La mayoría de sus descendientes conservan con orgullo la lengua ancestral, los bailes y canciones tradicionales y la historia de un pueblo que alguna vez construyó los enigmáticos moái, al sur del mundo, en la Polinesia chilena. Gracias a la sensibilidad de una mujer, a la tecnología del video y al género documental, el mundo empezará a escuchar sus voces de viento, de mar, de resistencia.

Fue el orgullo por la propia cultura y las historias que escuchaba en sus reiteradas visitas, lo que llamó la atención de la videasta chilena Denise Ducaud. Tras varios viajes a la también llamada Isla de Pascua, Ducaud decidió indagar en la realidad y el día a día de quienes hoy, pese a los profundos cambios del globalizado siglo XXI, "encantan con la autenticidad de un modo de ser único en el mundo". Empuñando una cámara decidió recoger estas voces lejanas, estos sentimientos y preocupaciones excluidos de las vertiginosas y bulliciosas agendas de la modernidad.

El resultado es un registro visual construido a través del relato de personas de diferentes edades y oficios. Cada uno habla de sus recuerdos, de sus rutinas, afanes y sueños. Los une el amor por la tierra y la conservación de la naturaleza que los ha cobijado por siglos, en medio del mar.

"La importancia de documentar a su gente, radica en que ellos son los que transmiten la historia oral, los que mantienen vivas sus tradiciones, cantos, bailes y realizan sus artesanías centenarias. Sin ellos, Isla de Pascua sería un silencioso y misterioso museo arqueológico al aire libre. Son ellos los realizadores de los moáis, los que cuidan los tan preciados secretos y enigmas de la isla que tantos historiadores y científicos han tratado de resolver", explica Ducaud.

Una mirada distinta
Rapa Nui, nombre tradicional de la isla significaría, según los estudiosos, isla grande en el idioma de los antiguos habitantes de Tahití. Pese a su origen foráneo, Rapa Nui es considerada la denominación dada por los lugareños. En el idioma nativo se le llama Te pito o te henua, es decir "El ombligo del mundo" y también Mata ki te rangi que significa "Ojos que miran al cielo".

El navegante holandés Jacob Roggeween la bautizó como Isla de Pascua, pues la descubrió para occidente el 5 de abril de 1722, fecha que correspondía a la Pascua de Resurrección (Paasers en el idioma del navegante que fue luego traducida a Pascua). Como Isla de Pascua es que se la conoce mayormente en el ámbito internacional. Para el recordado historiador peruano José Antonio del Busto Duthurburu, el inca Túpac Yupanqui habría realizado una expedición hacia la zona. Esta hipótesis parte de antiguas crónicas españolas como las de Pedro Sarmiento de Gamboa sobre la expedición del inca a las islas de Auachumbi y Ninachumbi. El historiador peruano formula esta hipótesis en base a treinta referencias que considera que relacionan leyendas de Rapa Nui con los incas, y sostiene por tanto que las islas referidas por Sarmiento de Gamboa, son Mangareva y Rapa Nui.

Como fuere, la mirada de Ducaud es otra. Ella aborda a Rapa Nui desde su gente. Los datos históricos y científicos y las diversas teorías se han dejado de lado para rescatar la memoria de un pueblo, la forma en que ellos mismos se ven, se recuerdan y se sueñan. La idea de realizar un documental sobre la gente de Rapa Nui y no enfocarse exclusivamente en su historia o monumental arqueología surgió del hecho de que tras la revisión de material bibliográfico y fílmico sobre la isla no se encontró casi nada sobre su gente.

Aquí, lo importante --como explica la documentalista-- son los "Relatos de sus antepasados, la tradición oral, los cuentos de leyendas olvidadas, creencias de espíritus, ritos secretos, bailes y cantos ancestrales, anhelos futuros y su forma de vida actual son algunas de las instancias que trato de reflejar en convivencia con su gente de una manera sencilla, simple y entretenida, en el intento de mostrar al mundo el orgullo y valor de este pueblo milenario".

Las conversaciones que se presentan son amables y sencillas. La cámara logra captar el respeto con que Ducaud ha enfrentado su propuesta. Se trata del testimonio generoso de once isleños que a través de sus vivencias acercan al espectador a la frágil cotidianidad de un pueblo único, enclavado a más de tres mil kilómetros de la costa chilena, país al que pertenece administrativamente la isla.

La voz de la comunidad
El documental fue estrenado en noviembre, en el Museo Arqueológico Sebastián Englert, en Hanga Roa, la capital de la isla. Es una invitación a detenerse en el quehacer de quienes, con muy poco, mantienen la vida de un lugar considerado patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco y asumen con valentía el reto de conservar sus tradiciones y cultura en el siglo XXI.

El documental, señala Ducaud, les entrega a los rapanui la oportunidad de "poder mirarse desde afuera y compartir la emoción de viejos y jóvenes que luchan por su cultura". Para los de afuera, el video es una instancia que, además de dar a conocer a un pueblo originario, puede hacer reflexionar acerca de la propia identidad.

En ambos casos, el objetivo es el mismo: dar soporte a la voz de una pequeña comunidad "que se engrandece transmitiendo lo más propio, a las generaciones que vienen. Pocas son las personas que saben que los rapanui han sido un pueblo luchador, de gente que ha vivido a través de la historia una gran cantidad de dificultades: a pesar de todo esto, su cultura y orgullo se ha mantenido intactos hasta hoy".

[*] Periodista especializada en temas de educación y desarrollo

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